La etiqueta social y los estereotipos.

En la fábrica de expectativas sociales, el compulsivo sistema de control registra el nuevo día. Ahí estamos, nuevas y desnudas identidades para ser seleccionadas. Todas ellas, se miran unas a otras, en una rueda de reconocimiento donde, según los protocolos de usos y utilidades de cada uno de ellas, a cada una les corresponde una determinada posición, calificación y función.

Al salir de esta fábrica, quizás muchos se puedan sentir en sintonía con las características o comportamientos asignados, es posiblemente que esto les otorgue mas calma y confort, validándoles como parte de todo. No está nada mal, pero si esto no sucede así. ¿Qué ocurre?, ¿Cómo podríamos ser parte de este sistema? ¿Es necesario perder la individualidad para formar parte de este? ¿Qué nos lleva a limitar nuestra autenticidad frente a una colectividad asumida?.

Quizás puedan describirlo mejor, aquellas personas que viven en la periferia de las normas sociales, y/o muchas veces en otra sintonía a la sociedad en la que viven. Y lo que acabo de mencionar, no es fácil de asumir, porque estas ideas se contraponen al inconsciente colectivo como conceptos que nos identificarían como  “fuera de las normas o contra la sociedad”, ya que son parte de nuestra memoria procedimental.  

La sociedad puede ser dura con estos “outsider”, asumir conscientemente esta posición, conlleva consecuencias a sus vidas y su entorno; y al ser tan constantes y duras, muchos pueden ceder a los requerimientos y a la instrumentalización de este sistema. Quizás sea la única forma para dejar de ser estigmatizados o sencillamente pertenecer a un grupo, y dejar de estar aislados.

En esta situación, la paradoja nos puede siempre jugar una mala pasada, y volver a la rueda de la categorización donde no necesariamente, reunamos las características, que la sociedad proyecta y espera de nosotros/as. Este juego de estereotipos, quizás nos sentimos condicionados a mantener la mascara social, y guardarla en la guantera de la intimidad. Aunque esto necesariamente, no tiene que ser así, hay mas outsider, de los que pensamos, no estamos solos/as.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba