Criptomonedas, entre el cambio del orden socio económico y la explotación de los recursos energéticos.

Para mí es también muy interesante, el vínculo entre la migración y el uso de las divisas digitales, mas conocidas como Criptomonedas. Un día de aquellos puedo leer en un periódico que el presidente salvadoreño Nayib Bukele quiere regular en el Salvador el uso del Bitcóin (moneda digital) como una moneda de curso legal para pagar bienes y servicios. Sería uno de los primeros países en hacer este tipo de experimento económico. Pero esto, no sólo es un experimento económico, sino está muy vinculado a las remesas que los salvadoreños en especial que radican en Norteamérica envían a sus familias en El Salvador.

Las remesas, ¿Cuál es su importancia en la economía de los receptores de estas divisas económicas?   ¿Cuál es la relevancia en el PBI de una nación (Producto bruto interno de un país)? Es en este punto donde podemos hilar el vinculo entre la migración y las criptomonedas.

Las remesas son los apoyos económicos, que los inmigrantes envían a sus seres queridos en los países de origen y, al mismo tiempo, este movimiento financiero produce un efecto de relevante en la economía del país, y en especial en el PBI, ya que engrosa la suma de todos los bienes y servicios finales del país, que se registran generalmente cada año. En El Salvador los envíos de dinero, tradicionalmente eran enviados por la divisa fiduciaria, que es el dólar. Sin embargo, en estos últimos 10 años. Los analistas de mercado, han podido observar que en cada una de estas transferencias, se pierde una cantidad significativa de dinero que no obtiene el beneficiario, en su lugar las que más se benefician, son las grandes compañías financieras con sus tasas de interés elevados.  Además, podemos agregar, el alto costo de tiempo y en algunos casos, complicaciones para procesar la misma transacción según a donde se envie el dinero. En este sentido, muchos inmigrantes, están optando en usar la criptomoneda como una alternativa para enviar sus remesas, en especial en tiempos de pandemia.

En este sentido, la criptomoneda en el caso de muchos colectivos inmigrantes ha tomado mucha importancia, ya que, a diferencia de las remesas fiduciarias, las no fiduciarias (digitales) se pueden enviar a cualquier parte del mundo de manera sencilla, rápida y ahora posiblemente sin pagar muchas comisiones. Tanto para las personas documentadas o indocumentadas, en la actualidad comprar criptomonedas es una práctica cada vez más habitual, sencilla (en especial para los más jóvenes) y en especial sin barreras, a diferencia de las transacciones tradicionales. Lo que se necesita es una cartera digital, una aplicación, un cajero o una casa de cambio para hacer tus transacciones, ya sea comprar y guardar o vender.

Pero no todo es, fantástico e ideal en esta historia. Todo tiene un costo, y para esto, también hablaremos de las criptomonedas, entre ellas el Bitcoin.

La idea de contar con una nueva moneda virtual que nos otorgue una forma alternativa de generar unas transacciones seguras y sin intermediarios, en especial ningún banco central de los países, es muy atractiva. Esa es la propuesta de la criptomoneda, activo digital que usa un cifrado criptográfico.

Sin embargo, el gasto energético para cada una de estas transacciones, es enorme. Se estima que actualmente el gasto eléctrico en minería de criptomonedas, por decir de un tipo de estas monedas, el bitcoin, supera al de países como Dinamarca, Bulgaria y Bielorrusia, y supone más del 25% del consumo de energía de Holanda, el 15% de Australia o el 10% de Reino Unido.

Este es un tema muy polémico, porque representa una alternativa para millones de personas que, ya no quieren hacer ricos a intermediarios, pero por otro lado parece ser, que esta misma alternativa, a largo plazo puede cobrar una factura mas alta a nivel del consumo energético de nuestros recursos.

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