Menores no acompañados por tierras extrañas.

Hace un tiempo atrás, miraba el noticiero apenado y reflexivo, como un agente del servicio de la oficina de aduanas y protección fronteriza  (Customs and Border Protection (CBP), asistía a un niño de tan solo 8 o 9 años de edad, el cual pedía desesperadamente ayuda. El menor se veía muy asustado en un estado ansiedad y angustia, que no le permitía organizar sus ideas para trasmitir lo que le generaba miedo. El agente le pregunta sobre el paradero de sus progenitores, o algún adulto que lo acompañara, y él niño, solo atinaba a decir, que estaba sólo, y que tenía miedo, de que algún animal le matara. Esa lamentable escena, no es una película, ni algo del siglo pasado, es algo real, son escenas de la actualidad, y sin duda alguna, esto no sólo ocurre en esta frontera, sino posiblemente también, en cada frontera donde un menor vea las posibilidades de sobrevivir al peligro o la escasez de su lugar de origen.

La inseguridad alimentaria, pobreza, violencia en diversas dimensiones, corrupción institucional de los estados, o desastres naturales, ya no sólo provocan las diásporas migratorias entre la gente adulta y/o con sus familias, sino también, son prácticas más habituales entre los a menores.  En otras partes del mundo como en el sur de España, podemos ver como los funcionarios intervienen a menores no acompañados de entre 12 a 18 años provenientes de diversos países de África, pero en especial de Argelia y Marruecos. Menores que son traídos por mafias o muchas veces viajan ya sea en botes a través del Estrecho de Gibraltar o debajo de camiones por los pasos fronterizos. Estos niños y jóvenes, son llevados a centros de acogida hasta que cumplan la mayoría de edad, para luego ser deportados, regresando a la misma situación de riesgo que les obligó a salir

Esta situación, convierte a estos niños y jóvenes, en un colectivo totalmente vulnerables, en riesgo de exclusión y desamparo.  Aunque esto sigue siendo, el “pan de cada día”, en diversos lugares del mundo, muchas instituciones, sociedad civil, organizaciones y profesionales, siguen trabajando en pro de los derechos y bienestar de estos menores, porque es necesario generar un ruido colectivo que despierte a los gobiernos locales, una reacción de humanidad.

Para tratar más sobre este tema, estamos junto a Ridouane Chakoch Lamán de Marruecos, que lleva viviendo en Euskadi desde hace 20 años, es presidente Agharas (Asociación de Beréberes de Bizkaia). El trabaja con jóvenes no acompañados, especialmente de Marrueco y Argelia Asimismo nos acompaña Víctor Andrés García Dopico abogado y asesor legal, especialista en temas de extranjería.

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