Bilingüismo y el contexto socio cultural

A lo lejos alguien canta, a lo lejos muchos celebran. Una hermosa tarde veraniega en el Centro de Familias Binacionales, recrea las mejores escenas pintadas sobre lienzos naturales.  Participar dentro de estos grupos, me enriquece e integra a interesantes conversaciones, vivencias y visiones del mundo. Es aquí donde el Bilingüismo, se sirve en una danza armónica entre lo tradicional y lo diverso, lo ajeno y lo conocido. Niños y niñas cantando, jugando y dialogando en diversos idiomas. Una visión prodigiosa del futuro dentro de la diversidad cultural.

Pienso en las familias que vienen a mi consulta, y no es sorpresa que en el contexto migratorio donde habito, las parejas binacionales o familias multiculturales me comenten sobre sus experiencias con el Bilingüismo. Ser bilingüe encierra el describir la complejidad de la organización mental del sujeto bilingüe, así como de su dual competencia comunicativa, que ha traído largos debates durante más de 50 años.

Esa magnifica facultad y oportunidad de poder expresarse en dos lenguas o más, adaptando significados, contenidos y estructuras en expresiones lingüísticas, fonéticas y gramaticales diferentes, intercalándolas sin dificultad alguna, ha recreado un abanico de posibilidades en el juego de la interacción socio cultural.  Se podría destacar de que la condición de bilingüismo en sí, debería ser un atributo y ventaja en el desarrollo cognitivo y afectivo de la persona. Sin embargo, es en este proceso de desarrollo, se tiene que visualizar la relación inequitativa entre las lenguas que conviven en contacto dentro de una comunidad diversa. Para entender esto, podemos mencionar, lo siguiente.

La presencia de la segunda lengua en el ambiente en que el hablante se desenvuelve

Una de las distinciones tradicionales que se han hecho para separar a las lenguas que conviven en un mismo contexto es evidenciar, que existe una lengua endógena o materna o primera lengua (usada para los intercambios comunicativos personales y, en muchas ocasiones, para las manifestaciones artísticas de la comunidad), y lengua exógena utilizada para un objetivo oficial o institucional.

En muchas de las comunidades multilingües, la lengua endógena es la encargada de la mayoría de las funciones comunicativas de la sociedad. Pero no siempre es así. Esto depende de la naturaleza del contacto y el factor dominante dentro de una comunidad.

La relación de status entre las dos lenguas

La relación de status y bilingüismo en un contexto social, se percibe y denomina, como bilingüalidad aditiva o una bilingüalidad sustractiva (Hamers & Blanc, 1989). Donde la primera se consigue que las dos lenguas de la persona bilingüe sean valoradas de la misma manera en el entorno y sistema sociocultural de la persona, esto es muy positivo. Mientras que, la bilingüalidad sustractiva se aprecian grandes diferencias en el trato de las dos lenguas, donde las personas se ven obligados a aprender una segunda lengua en un ambiente donde su lengua materna está devaluada. Muchas veces, en estos contextos los menores sufren un retraso académico en comparación con los monolingües, y tardan algunos años en superarlo.

La pertenencia al grupo o la identidad cultural

Vinculado a lo anterior, se encuentran la pertenencia al grupo y la identidad cultural, como factores que intervienen en el desarrollo del bilingüismo.

Es así, que una persona bilingüe puede identificarse de manera positiva con los nativos parlantes de ambas lenguas; al mismo tiempo, los hablantes nativos de sus dos lenguas lo reconocen como miembro de sus respectivas comunidades. Se trata de un bilingüe bicultural, lo ideal en especial, en el plano psico-afectivo. Sin embargo, no siempre es así. Existen sociedades multiculturales, donde puede existir multiculturalidad en los individuos sin que necesariamente las lenguas desempeñen un rol protagónico en el uso cotidiano. También podemos encontrar personas con una alta competencia bilingüe, que no tiene precisamente una doble identidad cultural. Asimismo, diversas, personas que logran de manera fluida ser bilingües mientras permanecen monoculturales; es decir, sólo se identifican con los hablantes de una de sus dos lenguas. Finalmente se puede encontrar también, bilingües que adoptan la cultura de la segunda lengua, rechazando su primera cultura, esto se considera aculturación.

Cuánto camino por andar,  todavía podemos ver que, hay mucho que hacer al respecto. Es importante, valorar que el bilingüismo es una posibilidad y una capacidad que debe poder valorarse en estos días cada vez más.

Sobre este tema hablaremos  junto con Esther Fernández, que ella es lingüista, que junto a Estela García han creado un programa de aprendizaje llamado “Bilingüismo Respetuoso”. Ambas son especialistas en bilingüismo y tienen su propia familia bilingüe. Su programa ya cuenta con 800 personas que siguen sus recomendaciones.

 

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