La imaginación activa: Un camino hacia la conciencia sistémica y estratégica.

Este método descubierto por el reconocido psicoanalista Carl Gustav Jung, es un camino para establecer el diálogo activo entre lo consciente y lo inconsciente, con el propósito de comprender mejor nuestro mundo interno. Pero para entender mejor sobre este camino, es interesante comprender en que consiste este diálogo entre la conciencia y la inconciencia.

Para empezar, la conciencia es un proceso donde nosotros como seres humanos, construimos y estructuramos una realidad en función de lo que nuestro cerebro percibe e interioriza. Es en si un proceso de autorregulación y de autocontrol, que constantemente lleva a la transformación de la misma conciencia. Una constante retroalimentación de nuestro mundo interno e externo. En el caso del inconsciente, según el reconocido psicoanalista Sigmund Freud, sería el lugar psíquico de lo que es desconocido para la conciencia y en el sentido dinámico un conjunto de los contenidos reprimidos que podrían estar mantenidos al margen, de los procesos conscientes. Sería como la otra cara de la psique. Carl Gustav Jung, en el futuro completaría este concepto de un inconsciente personal y mecanicista, en lo que él expuso como inconsciente colectivo. En esta manera de ver el inconsciente, él advierte la existencia de un vínculo entre el individuo, el entorno que le rodea y los demás individuos que están en este entorno, concibiéndolo como una totalidad y vinculado a una visión sistémica de la psique.

En este sentido, entendamos estos dos procesos como mecanismos separados de la psique, sino en combinación de diversos factores, que generaran cambios en nosotros mismos y nuestro entorno.

Por lo tanto, hablar de un camino hacia una conciencia sistémica, es buscar ese puente entre estos dos procesos de la mente. Un nivel de conciencia que nos habilite, reflejar de manera más holística la realidad interna y externa; a través de un pensamiento sistémico, generando la capacidad de responder en forma rápida, oportuna y eficiente frente a los cambios impuestos por nuestro entorno.

La estructura de la conciencia sistémica se crea a través de tres niveles: el nivel global, el nivel afectivo y el nivel cognitivo.

En el nivel afectivo, la conciencia identifica los objetos de su interés y le asigna orden de prioridades. Integra esto a su entorno global y produce pensamiento, emociones y acciones, que vinculan nuestros dos mundos..

En el nivel cognitivo, la conciencia identifica los objetos en sí y refleja su constitución y propiedades y la posibilidad de su reproducción.

En el nivel global, la conciencia refleja el horizonte de los fenómenos explicados antes, y hace una proyección más amplio del tiempo y el espacio donde se puede vivenciar esto.

En este sentido, trabajando a este nivel de conciencia, podemos continuar con un entrenamiento de nuestra conciencia estratégica. En este tipo de conciencia, genera un espacio, para un pensamiento interdependiente, consciente y meta-consciente, analítico e intuitivo, el cual potencia ampliamente los resultados del trabajo colectivo, minimizando la pérdida del rumbo o la dispersión de esfuerzo típicas del planeamiento tradicional.

De esta forma podemos, trabajar con técnicas novedosas como los Micro-Mundos (experimentar acciones que representen el mundo real, como una simulación),Sociogramas, Escenarios futuros (conjunto de factores conocidos y desconocidos. Los escenarios son descripciones narrativas de lo que podría suceder posteriormente. El objetivo es desarrollar la neuroplasticidad para la acción estratégica), etc, y de esta forma dirigirnos recién a una planificación estratégica.

Las técnicas utilizadas por la conciencia estratégica permiten desarrollar inteligencia intuitiva para poder anticiparse a los cambios veloces y desbloqueadores.

De acuerdo algunos estudiosos como Kahneman, la mayor parte de los juicios y de las elecciones se efectúan intuitivamente y las reglas que gobiernan la intuición son generalmente similares a las de la percepción. Y esto correspondería a dos funciones cognitivas; la intuición y al razonamiento. El razonamiento se hace deliberadamente y con mucho esfuerzo, mientras que el pensamiento intuitivo parece presentarse de forma espontánea en la mente, sin cálculo o búsqueda consciente, y sin esfuerzo.

Según Pisapia et al. (2005) sostiene que la conciencia estratégica se sostiene sobre de tres factores: pensamiento sistémico, reencuadre y reflexión.

Estos tres factores encierra un vínculo estrecho con la conciencia sistémica, ya que encierran el concepto de que “ el todo es más que la suma de las partes”

Existen cuatro habilidades que se desarrollan a partir de estos tres factores:

 1. Abstenerse de formular juicios mientras se reúne la información correspondiente.

2. Identificar y entender modelos mentales, paradigmas y marcos que son utilizados para enmarcar el problema o situación.

3. Tener la capacidad de utilizar modelos mentales, paradigmas y marcos para comprender una situación.

4. Revisar y reformular los modelos mentales propios y ajenos.

Para hablar más sobre la imaginación activa hemos invitado a Daniela Sofía Loayza Valarezo, psicóloga graduada en la Universidad Politécnica Salesiana de Ecuador. En formación como Psicoterapeuta con orientación junguiana, arte terapeuta y psicoterapeuta junguiana femenina con el Instituto Eleusis. Coordinadora de la Sede de Eleusis en ecuador. Instructora de Yoga y Moon Mother. 

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