La naturalización de la nacionalidad como derecho fundamental

La naturalización de la Nacionalidad como derecho fundamental

Quizás podemos hacernos algunas preguntas antes de adentrarnos a la relevancia sobre tema. ¿Porque es tan importante el derecho de naturalización de nacionalidad de una persona? ¿Qué es naturalización de la nacionalidad? ¿Qué vinculo tiene este derecho con la identidad y sentido de pertenencia? ¿Como desarrollamos este sentido de pertenencia y que tiene que ver con nuestra identidad? ¿Nuestra nacionalidad es parte de nuestro sentido de pertenencia e identidad?

Comencemos por la identidad. El ser humano es multidimensional, lo cual lo convierte en único y diferenciable de otro, ya que nos percibimos de diversas maneras, y nos perciben de diferente forma, según el contexto donde nos desenvolvemos. Sin embargo, estas mismas características también, nos pueden relacionar con un colectivo o comunidad con los que compartimos justamente muchos elementos relacionados con los procesos de vinculación y apego. Aquí viene el sentido de pertenencia o identidad de lugar o colectivo.

Proshansky (1983) nos decía en ese entonces que el sentido de pertenencia era en si la identidad de lugar, donde un conglomerado de memorias, concepciones, interpretaciones, ideas y sentimientos acerca de escenarios físicos en donde una persona vive. En este lugar, ocurren eventos significativos para las personas y se desarrollan procesos de orientación y apoderamiento del entorno.

Pero esto que acabamos de mencionar, ¿cómo se verá vinculado a la nacionalidad?.               Digamos que la nacionalidad, sigue estando vinculada al disfrute de los derechos civiles y legales, pero principalmente derechos humanos, así como la autonomía y responsabilidad para cumplir con deberes del lugar donde reside la persona. Todos estos aspectos están vinculados a los compromiso e identificación con el mismo lugar que les acoge como ciudadanos, y donde se sienten pertenecer, ya sea a través de nacimiento, matrimonio, adopción, larga estancia, etc. En este sentido, existe para muchos extranjeros, la posibilidad de pasar por un proceso de naturalización, donde esta persona que tiene una larga estancia en el país de destino y cumple con requisitos que contempla la ley de ese país como un adecuado proceso de integración, adquiere la nacionalidad y se siente aceptado.

Pero esto no siempre se da de esta forma. Existen ocasiones donde un ciudadano de otro país para adquirir su nacionalidad, debe primero renunciar a su propia nacionalidad ante un funcionario público de su país. En muchos casos, esta renuncia, significa una renuncia a parte de si, a parte de su identidad.

Existen muchas personas, que no necesitan renunciar a su nacionalidad, pero otros muchos no tuvieron esa otra alternativa. Para estas personas que no tuvieron otra alternativa, no hacerlo significaba derrumbar el propio proyecto migratorio y todo el costo de su esfuerzo, en una mejora del status legal e integración, en el lugar donde reside desde mucho. Para muchas de estas personas, este acto de renuncia les ha afectado no sólo a nivel legal en sus países de origen, sino a nivel psicoafectivo y social

De esta manera, muchos de los profesionales que trabajamos en salud mental y asesorías legales, hemos advertido las consecuencias que afrontan estas personas, las que no pueden sobreponerse a la sensación de no sentirse pertenecer al lugar donde nacieron y crecieron. Muchos de ellos/as pueden padecer una sensación de duelo, depresiones o ansiedad aculturativa, lo cual no es meramente subjetivo.

Por lo tanto, es importante valorar tanto desde los países de origen como los países de destino, que naturalización de una nacionalidad sea determinado como un derecho fundamental, donde no se vivencie la paradoja perversa, de adquisición de una nacionalidad por renuncia de la otra, como un ritual de despojo y despedida.

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