Malestar ético y desgaste emocional en profesionales que trabajan en intervención social y ayuda humanitaria

“Los que nos mantenemos cerca, somos testigos del extraordinario sentido de supervivencia y resiliencia. En todo este tránsito, somos muchos/as profesionales de la intervención psicosocial y en especial de la ayuda humanitaria, que somos parte de piezas claves en momentos adecuados, donde existen desbordantes y múltiples de demandas, las cuales no todas podemos sostener”. Profesional de ayuda humanitaria.

En este contexto, dentro de las tareas concretas que se tienen que realizar, el/la profesional socio-sanitario, también recibe el impacto de la propia violencia en su propia experiencia. Por lo tanto, no es un mero ejecutor de sus tareas, sino mantiene estrechas relaciones, con sus impresiones y sensaciones personales, las cuales se pueden volver latentes vulnerabilidades.  En este sentido, es un ejercicio diario, fijarse en cualquier exaltación emocional de esta gran labor, y no convertirla en un alimento al ego. Porque estas/os profesionales tienen claro que desear resolver todos los problemas de las personas no es ayudar, sino es impedirles que desarrollen la confianza en sus propios recursos personales, alienándolos.  El arte radica en encontrar ese equilibrio sin polarizarse y básicamente no necesitan ser salvadores/as. O si?

El trabajo a tiempo completo, es un tiempo que se tiene que aprovechar para generar un espacio de participación e integración no sólo entre los/as compañeros/as de trabajo, sino entre el colectivo acogido, ya que se requiere el respeto de los diversos procesos de autonomía que se observan dentro de los espacios de acogida, así como de sus duelos migratorios en su proceso vitales.

En esta tarea diaria, es importante ser capaces de mantener una mirada transcultural que permita ser flexibles y relativizar la propia cultura del acogedor/a, integrando acuerdos dentro de la propia vida cotidiana, denotando y aceptando las diferencias culturales, religiosas, étnicas e identitarias, que den orientación a nuevas formas de interacción e integración.

Los servicios de autocuidado al profesional, son un implemento necesario ante diferentes situaciones detonantes de la psique. Sostener la complejidad de las tareas, la importancia de la continuidad de actividades o las divergencias éticas y políticas de la organización, las instituciones y el mismo grupo de apoyo, no es una tarea que se lleva a la ligera. Porque todos/as en un momento podemos vivenciar la vulnerabilidad e la incertidumbre, lo importante es saber como gestionarla.

En esta ocasión estamos con Carolina Zanolla Balbuena, especialista en Psicología Clínica y social desde hace más de 20 años, dedicados la mitad de estos al ámbito de la ayuda humanitaria y migración forzosa. Actualmente y desde hace 7 años coordina en el servicio de atención psicológica del área de inmigrantes y refugiados de Cruz Roja Española en Málaga. Asimismo, participa en otras entidades, cómo la red Atenea.

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